Maria Sharapova sorprendió al mundo con un anuncio repentino: a los 28 años, la rusa confirmó que no superó un control antidopaje llevado a cabo el pasado 26 de enero en el pasado Abierto de Australia. La ex número 1 mundial, de 28 años, no ha competido desde que cediera en los cuartos de final del primer Grand Slam de la temporada, y su reaparición pública tuvo un tinte solemne.
Aunque habló de un “gran error”, la campeona de cinco grandes asumió toda la culpa: no leyó la carta que la WADA (Agencia Mundial Antidopaje) le remitió el pasado 22 de diciembre en la que le comunicaban que el Mildronate (un medicamento que usaba desde hacía 10 años) pasaba a estar en la lista de sustancias prohibidas a raíz de la investigación llevada a cabo por el laboratorio antidopaje de Colonia. “El uso del medicamento Mildronate” indicó la institución “demuestra un incremento en la resistencia de los deportistas, ayuda en la recuperación tras el ejercicio, protege contra el estrés y mejora la activación del sistema nervioso central”. Razones que llevaron a WADA a incluir la sustancia en la lista.